Los sulfatos son sustancias que se utilizan ampliamente en cosmética por sus propiedades detergentes y espumantes. Sin embargo, según su composición, en algunos casos pueden provocar irritación en la piel y en el cuero cabelludo.
Muchos productos desarrollados con ingredientes naturales te avisan de que no contienen SLS o SLES pero, ¿qué tan dañinos son los sulfatos?, ¿todos los productos que hacen espuma son irritantes? Si te asaltan estas dudas y deseas aclarar de una vez por todas qué sulfatos puedes usar con tranquilidad, sigue leyendo.
Vamos a detallar qué son los sulfatos, deteniéndonos principalmente en los utilizados en cosmética, además de hablarte de la diferencia con el Sodium Coco Sulfate.
¿Qué son los sulfatos?
Los sulfatos son sales o ésteres de ácido sulfúrico que pueden ser de origen orgánico o natural, inorgánico o sintético, y se utilizan para diferentes fines.
Los sulfatos se emplean en diferentes industrias, según su origen y composición pueden utilizarse como desinfectantes, purificantes, fijadores del color en la industria textil, ingredientes cosméticos para diferentes tratamientos o en medicina.
Tipos de sulfatos y usos
Como te hemos avanzado, existen 2 tipos de sulfatos básicos atendiendo a su composición y a su origen:
- Sulfatos orgánicos. Surgen de un alcohol y ácido sulfúrico o trióxido de azufre, o bien de alcohol y cloruro de sulfurilo. El más conocido es el sulfato de dimetilo que se emplea en reacciones de metilación. Suelen ser considerados como elementos cancerígenos.
- Sulfatos inorgánicos. Son las sales del ácido sulfúrico. Pueden formarse a partir de una base y del ácido sulfúrico, o bien por reacción del ácido sulfúrico con un metal.
En este último grupo se encuentran los sulfatos que te enumeramos seguidamente, detallando algunos de sus usos:
- Sulfato de potasio o arcanita. Se usa como fertilizante.
- Sulfato de sodio. Participa en la fabricación de vidrio y celulosa, o como desecante en la industria química, entre otros muchos usos.
- Sulfato de calcio. Se emplea como coagulante.
- Sulfato de aluminio. Se utiliza como purificador del agua o también como coagulante.
- Sulfato de magnesio. Es un antiinflamatorio y relajante muscular eficaz, además de resultar un revitalizante para suelos orientados al cultivo.
¿Qué son los sulfatos en cosmética?
Los sulfatos en cosmética son un tipo de tensioactivos aniónicos, esto es, moléculas con carga negativa que pueden atraer tanto el agua como la grasa, con propiedades detergentes y espumantes muy valoradas.
Esto explica que sean ingredientes habituales en la industria cosmética para la fabricación de productos de higiene corporal y capilar como limpiadores, emulsionantes y humectantes.
Gracias a su composición, eliminan la suciedad de manera eficaz, atrapándola y disolviéndola posteriormente. Esto es posible gracias a que cuentan con una parte hidrófila y otra lipófila que hacen que las grasas sean solubles en el agua.
Por su efecto espumógeno, limpian en profundidad y son fáciles de aclarar con agua.
Este tipo de componentes los vas a encontrar en los ingredientes o incipientes (INCI) de los productos cosméticos bajo la denominación de “sulfate”. Es habitual encontrar sulfatos como el Sodium Laureth Sulfate (SLS) que genera controversia por sus efectos negativos en la piel y el cabello.
Independientemente de si su origen es petroquímico, como si deriva del coco, el SLS es sometido a grandes transformaciones químicas por lo que no es un ingrediente que pueda considerarse natural, como sí es el caso del Sodium Coco Sulfate (SCS), un sulfato aprobado por el sello certificador de cosmética natural ECOCERT.
Tipos de sulfatos en cosmética
Ya te hemos avanzado que no todos los sulfatos que se usan en cosmética son iguales. De hecho, se clasifican en 2 tipos básicos:
- Alquil sulfatos. Ofrecen un gran poder detergente pero pueden ser irritantes para la piel y el pelo. Es el caso del ya nombrado Sodium Lauryl Sulfate (SLS) o lauril sulfato de sodio.
- Alquil éter sulfatos. Resultan más compatibles con la piel puesto que están etoxilados, sin embargo, su poder detergente es menor. Es el caso del Sodium Lauryl Ether Sulfate (SLES) o lauril éter sulfato de sodio en español.
En cualquier caso, estos sulfatos suelen ir acompañados de ingredientes calmantes para reducir la irritación y sequedad que pueden provocar.
Diferencia entre los sulfatos SLS y SLES con el Sodium Coco Sulfate (SCS)
Ahora que ya conoces qué son los sulfatos SLS y SLES, te estarás preguntando qué alternativa existe a su uso. La respuesta es el Sodium Coco Sulfate (SCS) o sulfato de coco sódico en español.
A pesar de que los tres pertenecen al grupo de tensioactivos aniónicos derivados del coco y cuentan con propiedades desengrasantes y limpiadoras, el SCS tiene un importante contenido en ácidos grasos.
Para su obtención se somete el aceite de coco puro a un proceso de sulfatación. Se le hace reaccionar primero con ácido sulfúrico y luego con carbonato sódico.
Así, se obtiene un componente que no produce tanta espuma, como puede ser el caso de los sulfatos más agresivos, pero que es más respetuoso con la piel y el cuero cabelludo.
Por su parte, los SLS y SLES en el proceso de purificación pierden la mayoría de ácidos grasos, es decir, no parten del aceite de coco puro, y por lo tanto, ambos son más agresivos para la piel, aunque el SLES, como te hemos explicado, es algo más suave.
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